Peticiones al Señor de los Milagros

El Señor de los Milagros resucitó, está vivo, y está ahí, a su lado, con todo su Amor y Poder, queriendo hacer con usted lo mismo que hizo cuando vivía en la tierra hace dos mil años.

Quiere sanarlo a usted, si está enfermo
Quiere liberarlo de sus vicios y debilidades
Quiere ayudarlo en su hogar, su trabajo
Quiere conducirlo a su única verdad
Quiere sobre todo, salvarlo, librarlo del pecado

Yo te alabo, Milagroso, te bendigo, te adoro. Tú eres mi Señor y mi Salvador. Te doy gracias porque te hiciste hombre en Belén para salvarme, porque moriste en la Cruz por mi amor, y porque ahora, cada día, te haces Pan, porque cada día quieres nacer de nuevo en mi corazón.

Gracias porque me estás esperando con tanta humildad en la Sagrada Hostia, quieres alimentarme dándome a comer tu propia Carne y tu propia Sangre... Gracias, Señor de los Milagros, porque ahora quieres recostarte, no en un pesebre, sino en mi corazón.

Milagroso, ten compasión del que sufre en su cuerpo, en su corazón, en su alma, inúndalo con el poder del Espíritu Santo, transfórmalo, santifícalo, satúralo de tu fe, tu amor y tu verdad, para gloria del Padre y de tu Iglesia.
Te presento al enfermo que lee estas palabras. Alívialo, sánalo con el poder de tus llagas, dale salud de cuerpo y alma, dale una mente sana y un corazón limpio... libera ahora mismo a los que están atados por el alcohol, drogas, adulterio, vicios... Te presento al que tiene problemas en su hogar y al que no tiene trabajo. Ayúdalo, Milagroso de los Brazos Caídos, dale un buen trabajo para que pueda atender a su familia honradamente.

Virgen María, tú que fuiste la primera que arrullaste a Jesús en Belén, y la primera que presenció su preciosa Sangre derramarse en el Calvario, ruega ahora mismo por el que lee esta líneas, dile a tu Hijo que lo sane, que lo llene de la única Verdad, que, como en Caná, tenga "buen vino" en las bodas de su vida.

Con tu Preciosa Sangre, Señor de los Milagros, limpia la mente y el corazón del que lee esto, hazle comprender que la causa de todo mal es el pecado, porque con cada pecado te clavamos de nuevo en la cruz, como nos dice Hebreos 6:6.
Hazle comprender que cuando nos salimos de tu única Iglesia estamos siendo apóstatas y estamos reproduciendo en nosotros mismos toda tu Pasión. Dale arrepentimiento de su soberbia, su orgullo, su ambición, que son peores pecados que las drogas. Hazle comprender que usar amuletos o azabaches o collares de santería o medallas santeras es escupirte a ti en la cara, que cada "bochinche" o adulterio es darte un latigazo en tus espaldas. Dale verdadero arrepentimiento y sinceros deseos de hacer una buena confesión con un sacerdote.

Por tu Santa Cruz, sana las heridas del corazón del que lee estas palabras. Las heridas producidas por los desprecios, injusticias, traiciones del amigo, palabras duras del papá o de la mamá que produjeron una herida honda en el corazón. Sana estas heridas que produjeron resentimientos, odios, recelos... y sobre todo ayúdalo a comprender que lo amas con amor eterno, que fundaste tu única Iglesia para que viva en tu seno amoroso y se alimente de tu única Verdad y de tu única Vida.

Gracias, Señor de los Milagros de los Brazos Caídos, por esta persona a quien estás sanando ahora, a quien estás tocando con tu misericordia y tu poder, para que tu Reino se extienda en los corazones y en el mundo a través de los signos y prodigios de tu Amor.

Sé ahora testigo del Señor de los Milagroso. Grita a tus familiares que el Milagroso está vivo, que te ama, que está a tu lado con todo su amor y poder. Dile a tus vecinos que te ha sanado y salvado... dile a tus amigos en el trabajo que vives gozoso en la única Iglesia de Cristo, sin miedo a la vida ni a la muerte... y dímelo también a mí. ¡Espero tu carta!

¡De colores... Gloria al Señor... Bendito Seas Señor de los Milagros! Amén.

¿Por qué no oramos ahora como los primeros cristianos? Vamos, pues, a orar como lo hicieron los apóstoles y discípulos. Vamos a pedir a Dios Padre que, como ellos, quedemos llenos de los dones y del poder del Espíritu Santo para que realicen milagros y prodigios en el nombre del Señor de los Milagros.

“De modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda) (Jn 15,16)

Todos unidos en el nombre de Jesús, vamos a rezar al Padre, en el nombre de Jesús:

Envía, Milagroso, el coraje, la firmeza y el poder de tu Espíritu, para que se realicen los signos y prodigios, curas y milagros en nuestra vida y para que podamos creer más en ti, para que seamos salvados en tu nombre Milagroso, nosotros y toda nuestra familia.

Señor de los Milagros, creemos en tu poder y en tu amor. Creemos en el poder de tu nombre, ante tu trono de gloria. Y por eso, Padre, todos unidos, confiados y llenos de esperanza y fe, te pedimos “(Extiende) tu mano para que realicen curaciones, señales y prodigios por el nombre del Señor de los Milagros de los Brazos Caídos”

Milagroso, te pedimos que extiendas tu mano y nos des el espíritu Santo para convertir los corazones y liberar a tu pueblo, por el poder de tu santo nombre Oh Milagroso.

Amén