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Virgen Dolorosa

 

Historia de la Virgen Dolorosa Venerada en el Santuario de Sanación

El sábado Santo, sábado de gloria, sábado de renovación de los compromisos bautismales, sábado de bendiciones del fuego, aceite y agua, sábado de la Virgen de la Dolorosa. 

En el año 2008, un 22 de Marzo, sábado Santo, en el Santuario de Sanación del Señor de los Milagros de los Brazos Caídos se realizó la procesión en honor a la Virgen de los Dolores, en ese momento ante la mirada de ciento de feligreses la Virgen comenzó a llorar realizando múltiples milagros, entre ellos personas que se levantaron de sus sillas de ruedas e inmediatamente empezaron a caminar, otros quedaron en ese mismo instante liberados… la Virgen de la Dolorosa que llegó a este lugar de sanación, de oración y alabanza mostró su gran amor y agradecimiento a todos sus hijos. 

Desde el jueves santo se comenzó la peregrinación y las rogativas al Señor de los Milagros y nuestro Señor respondió con las lágrimas de su madre santísima el sábado de gloria.  El domingo de resurrección a las 11:45 de la mañana un destello de luz cubría el firmamento llegando al santuario donde estaba la Virgen Dolorosa, en ese momento la Virgen presenta nuevamente varias gotas de lágrimas en su mejilla derecha y en la izquierda un destello, en ese momento los feligreses entraron en oración, canticos y alabanzas para darle gracias al Señor por estas bendiciones… Para muchos creyentes es necesario ver para poder creer como Santo Tomás.  Una gran obra de Dios participó de este hecho, tanto para los incrédulos como los creyentes y, un mensaje para el resto de Colombia y el mundo entero “El Señor ha resucitado” y con este hecho se resalta el nacimiento del hombre nuevo:  Hay que nacer de nuevo.  Nicodemo.

El 22 y 23 de marzo de 2008 queda marcada la historia religiosa con la virgen de la Dolorosa: lloró y estas lágrimas se quedan para siempre en nuestras vidas buscando conversión en los hogares llevando a un cambio interior.

La Virgen que llora es una imagen de 90 cms de alto, dueña de una expresión facial tranquila, apacible, amorosa.
Nuestra Dolorosa llegó al santuario de sanación en el año 2008 procedente de la ciudad de Medellín, vísperas al Domingo de Ramos, donada por un escultor nacido en tierra santa

Dios te salve, María llena eres de Dolores, Jesús crucificado esta contigo; digna eres de llorada y compadecida entre todas las mujeres.  Estas palabras interpretan el sufrimiento de nuestra madre  el día sábado, día de la Dolorosa y digno de todos los feligreses que reciben sus lágrimas.

Esta mujer, madre del crucificado da lágrimas a nosotros crucificadores de tu hijo.  Tú en tu imagen, estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús.  Ofrecías tu hijo al Padre para la redención del mundo, María la Dolorosa, se dirige a todas las Madres que sufren por sus hijos que necesitan de su amor y de su ayuda, María la Dolorosa escucha desde la cruz las palabras de su hijo: “Hay tienes a tu hijo”, “Hay tienes a tu madre” es el mensaje esperanzador que María le da a todas las mujeres que se acercan a ella para pedir consuelo. 

¡Que bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan!  Queremos llevarte siempre a nuestra casa.  Nuestra casa es el lugar donde vivimos.  Pero nuestra casa es sobre todo el corazón donde mora nuestro Padre.

Dolores De La Virgen

Primer Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Dios te salve, María,…

Segundo Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te salve, María,…

Tercer Dolor: La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Dios te salve, María,…

Cuarto Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te salve, María,…

Quinto Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve, María,…

Sexto Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Dios te salve, María,…

Séptimo Dolor: El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Dios te salve, María,… 

Gloria al Padre…

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